Es una estrategia que permite la reflexión sobre el proceso de aprendizaje activo, afectivo y colaborativo, donde el estudiante se pone en contacto con el objeto de estudio y reflexión para movilizar sensaciones sentimientos y recuerdos. En ese sentido el docente debe diseñar las actividades de aula con y para sus estudiantes, según sus características y necesidades.
El docente debe ofrecer posibilidades para involucrar o enfrentar al estudiante a tareas auténticas, de la vida real que tengan sentido y valor para ellos. Se trata de construir conocimientos haciendo cosas con otros considerando como punto de partida la experiencia y exploración, el ensayo y error, el análisis y la ejecución, fomentando el aprendizaje activo, construyendo, armando, diseñando, fabricando, descubriendo en el proceso ideas, que permitan comprender y dominar cómo funciona el mundo.

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